Los filamentos solares son nubes de plasma (partículas cargadas, átomos que debido a la temperatura del entorno en que están, han perdido sus electrones y estos flotan libremente con sus cargas negativas mientras que los núcleos atómicos lo hacen por su cuenta con sus cargas positivas) sobre la superficie solar, atrapadas entre regiones magnéticas de polaridades opuestas.

Al ser más frías y densas que el plasma de alrededor y debajo suyo, aparecen como estructuras más oscuras cuando las vemos sobre el disco solar y como estructuras más brillantes cuando las vemos frente al fondo del espacio, sobre el limbo del disco solar (entonces reciben el nombre de protuberancias o prominencias).

Se requiere del uso de filtros especiales para poder observar los filamentos, tales como los de Hidrógeno alfa (la línea H-alfa es una línea en la parte roja del espectro solar).

A finales del día 13 de agosto de 2021, una protuberancia comenzó a hacerse visible desde la parte posterior del limbo noreste. Conforme fue entrando en el campo visible por la rotación solar, y pasó del limbo al disco solar, la longitud del filamento se pudo estimar en más de 100.000 km. Aunque ciertamente no es el récord, si fue objeto de observación profusa por parte de los observadores solares, para tener registro de su dinámica.

El 17 de Agosto, comenzó su tránsito completamente fuera del limbo solar, hasta estar por completo dentro del disco solar visible desde Tierra el 19 de Agosto, momento en que mostraba una peculiar forma en “U” invertida, siendo su pata oeste (y principal) algo más larga y próxima a las estribaciones del agujero coronal del polo norte solar.

El filamento permaneció relativamente estable hasta que comenzó a disolverse el 22 de agosto, con una erupción gradual desde fines de ese mismo día hasta el 23 de agosto. La disolución se pudo apreciar en hidrógeno alfa y el ultravioleta extremo (EUV), pero la fase eruptiva fue únicamente visible en el EUV.

La secuencia de imágenes superior, se obtuvo a partir de imágenes de GONG Hálpha Network.

También hay una película en la que se aprecia la dinámica de todo el proceso (con cedencia de unas dos horas).

En las imágenes superiores, obtenidas en SDO con los filtros AIA 304 y AIA 193, desde el 20 al 23 de agosto, se aprecia la atmósfera solar a relativamente bajas temperaturas (AIA304) de unos 80.000 grados y a la izquierda, (AIA193) con temperaturas próximas a los 1.25 millones de grados. Mientras las imágenes en AIA304 se parecen más a lo que se aprecia en hidrógeno alfa, las de AIA 193 describen mucho mejor la intrincada naturaleza de una disolución de filamento y su erupción final. Las últimas imágenes son selecciones ampliadas de la erupción registrada.

La eyección coronal de masa asociada (CME) fue apenas distinguible en las imágenes del coronógrafo de SOHO/LASCO C2.

El grueso de dicha CME fue eyectado en dirección alejada de la Tierra, pero no se excluye por completo la posibilidad de una pequeña componente con proyección geoefectiva que nos alcanzó en las jornada del 27 al 28 de agosto de 2021, provocando una leve tormenta geomagnética G1

Los observadores solares han registrado un incremento en el número de filamentos y protuberancias visibles en los últimos meses. La sección solar de la British Astronomical Association lleva un cómputo diario para completar el registro histórico de estas estructuras solares (en H alfa) llamado PMDF (Prominence Mean Daily Frecuency).

En la gráfica de más arriba se muestra el dato mensual (y el mensual suavizado o ponderado o hecho la media) de las protuberancias registradas, donde se puede apreciar claramente la tendencia al alza tras el mínimo que fue más profundo que el registrado en el pasado 2009. Como todavía quedan unos años para alcanzar el máximo del presente ciclo solar, se prevé que el número actual se incremente considerablemente.

Fuentes/agradecimientos: SDO, SOHO, NASA, ESA, SIDC, IAC, IAA, GONG, British Astronomical Association,

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