Siempre que limpio el polvo de la mesa o hago un vistazo a las motas de polvo que flotan en la luz del sol, mi mente siempre se pregunta, hay algo de este polvo que sea cósmica?
Puede que sí. Pero la cantidad de polvo espacial que aterriza en nuestro planeta cada año os puede sorprender.

Los científicos saben desde hace tiempo que hay un flujo anual de material extraterrestre depositado en la Tierra, que proviene principalmente en forma de pequeñas partículas, principalmente de cometas y asteroides. Estos granos de polvo de tamaño inferior al milímetro son los que pueden hacer que nuestra atmósfera quede indemne. Pero la cantidad exacta nunca se ha calculado, debido a la dificultad para recoger y controlar este polvo. El problema más importante es que la misma Tierra y la atmósfera son lugares con polvo, por lo que si recolectamos polvo, ¿como distinguir entre el polvo de la Tierra y el polvo del espacio?

Durante los últimos veinte años, un grupo de científicos ha recogido polvo en el lugar menos polvoriento de la Tierra: las llanuras de la Antártida central, que siempre están cubiertas de nieve y hielo.
Una colaboración internacional de investigadores de Francia, Estados Unidos y el Reino Unido llevó a cabo seis expediciones durante dos décadas en la estación franco-italiana de la Concordia, llamada Dome C, situada a 1.100 kilómetros de la costa de la Antártida. La zona de la Cúpula C se considera ideal para el estudio de micrometeoritos debido a la casi ausencia de polvo terrestre y las bajas tasas de acumulación de nieve.

Dome C en la Antártida

Mediante un sistema calculado de extracción de muestras de nieve en trincheras de 2 metros de profundidad, los investigadores recogieron partículas extraterrestres, con un tamaño que oscilaba entre 30 y 200 micrómetros. Pudieron recoger suficientes muestras a lo largo de los años para medir un flujo anual, que corresponde a la masa acumulada en la Tierra por metro cuadrado y año.
El equipo informa que si sus resultados se aplican a todo el planeta, el flujo anual total de micrometeoritos representa unas 5.200 toneladas al año.

«Esta es la principal fuente de materia extraterrestre en nuestro planeta, muy por delante de objetos más grandes como los meteoritos, para los que el flujo es inferior a diez toneladas al año», según el investigador principal Jean Duprat del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS).
Para determinar la cantidad de polvo cósmico que cae en nuestro entorno cercano al año, un cálculo rápido da como resultado 9 gramos por kilómetro cuadrado.

Dicho de otro modo, no hay que preocuparse de un evento de polvo cósmico tipo Pompeya que nos cubra cada año.

El documento del equipo también explica como pequeñas partículas de polvo espacial pasan por nuestra atmósfera sin quemarse:
El grado de calentamiento experimentado por las partículas durante su entrada en la atmósfera depende de varios factores, incluida la masa inicial de las partículas, su ángulo de entrada y su velocidad. Los vapores metálicos ablativos oxidan y los óxidos, hidróxidos y carbonatos metálicos resultantes se condensan en partículas de tamaño de nanómetros llamados humo meteórico (Plane et al., 2015). Estas partículas son transportadas por la circulación atmosférica general hasta que finalmente se depositan en la superficie, donde su flujo se puede evaluar mediante medidas elementales o isotópicas (Gabrielli et al. (2004).

Los investigadores afirman que su estudio proporciona información valiosa para entender mejor el papel de las partículas de polvo interplanetarias en el suministro de agua y moléculas carbonosas en la Tierra joven.

El estudio está disponible en la revista Earth & Planetary Science Letters desde el 15 de abril y está disponible aquí.

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