Es difícil hacer radioastronomía en la Tierra y cada día es más difícil. Nuestra dependencia diaria de la tecnología de radio significa que la interferencia de radio es un desafío constante, incluso en áreas remotas. Y para algunas longitudes de onda, incluso la atmósfera de la Tierra es un problema, ya que absorbe o dispersa la luz de radio de modo que los telescopios terrestres no pueden observar bien estas longitudes de onda. Para superar estos desafíos, los astrónomos han propuesto colocar un radiotelescopio en el lado lejano de la Luna.

Sin atmósfera que absorba la luz, la Luna ofrece una vista perfecta del cielo de radio. El otro lado de la Luna también está protegido de todas las señales de radio de la Tierra. Si construyéramos una antena parabólica en un cráter lunar, similar a la forma en que se construyó Arecibo en un valle natural, entonces tendríamos el radiotelescopio más sensible jamás construido. Sería tan sensible que podríamos usarlo para descubrir exoplanetas.

Diseño propuesto de un radiotelescopio en un cráter lunar.

La mayor parte de lo que sabemos sobre los exoplanetas proviene de la luz visible, generalmente cuando un exoplaneta pasa frente a su estrella desde nuestro punto de vista. Los exoplanetas también pueden ser brillantes en infrarrojos, por lo que los exoplanetas que hemos observado directamente se ven en luz infrarroja. Pero hay ocasiones en las que un exoplaneta puede emitir luz de radio. Júpiter, por ejemplo, es bastante brillante en radio debido a su fuerte campo magnético y su intensa aurora. Algunos exoplanetas grandes y enanas marrones tienen auroras lo suficientemente fuertes como para que podamos ver su radio brillar desde la Tierra.

Es probable que los exoplanetas del tamaño de la Tierra no sean lo suficientemente brillantes en longitudes de onda de radio para ver desde la Tierra, pero ¿serían visibles desde un radiotelescopio lunar? La respuesta a esa pregunta se publicó recientemente en The Astrophysical Journal . En este estudio, el equipo simuló los efectos de la magnetosfera de un planeta en la luz de radio que emite, específicamente la aurora producida durante los períodos activos de la estrella del planeta.

Una de las cosas que encontraron fue que mientras que las auroras de luz visible tienden a agruparse en los polos magnéticos de un planeta, las auroras de radio ocurren más lejos de los polos y están más dispersas. Las radio auroras ocurren en la Tierra, pero no podemos verlas porque la ionosfera de la Tierra absorbe la luz. Nuestra ionosfera también bloquearía cualquier radio aurora de exoplanetas similares a la Tierra. Pero un observatorio lunar podría ver estas radio auroras, incluso cuando provengan del lado oscuro del planeta.

Con base en las simulaciones de este estudio, la fuerza y ​​estabilidad de la magnetosfera podrían determinarse a partir de observaciones de radio lunares. Esto es particularmente importante para los exoplanetas en la zona potencialmente habitable de una estrella. La Tierra es un refugio para la vida porque tiene una atmósfera rica, que es un resultado directo de su fuerte magnetosfera. Al estudiar las magnetosferas de los exoplanetas, podríamos saber si también tienen una atmósfera rica.

Actualmente, la NASA está estudiando cómo podríamos construir un radiotelescopio en la Luna. Si se construye en las próximas décadas, finalmente podríamos ver el resplandor de la aurora de una Tierra distante.

Comparte la publicación: